El tai chi mejorado cognitivamente frena el deterioro de memoria en mayores y aumenta el volumen cerebral, según ensayos publicados en Annals of Internal Medicine
Un ensayo con cerca de 300 adultos mayores demuestra que añadir desafíos mentales a los movimientos de tai chi —como deletrear palabras al revés mientras se practica— produce mejoras cognitivas superiores a la práctica convencional.
Cuando el cuerpo en movimiento entrena también al cerebro
Durante años, la investigación sobre el tai chi se centró casi exclusivamente en el equilibrio y la prevención de caídas. Un cuerpo de evidencia más reciente apunta a un terreno distinto: su capacidad para frenar el deterioro cognitivo leve y proteger contra la demencia. Un ensayo clínico publicado en Annals of Internal Medicine incluyó a unos 300 adultos mayores, de 70 años en promedio, que habían informado que su memoria ya no era tan buena como antes. Todos los participantes fueron evaluados mediante la Evaluación Cognitiva de Montreal, una prueba estandarizada de 10 minutos utilizada habitualmente para detectar deterioro cognitivo temprano.
La investigadora Elizabeth Eckstrom y su equipo compararon el tai chi convencional con una variante más exigente denominada Tai Ji Quan cognitivamente mejorado, en la que se añaden desafíos mentales adicionales a los movimientos: por ejemplo, pedir a los participantes que deletreen una palabra hacia adelante y hacia atrás mientras ejecutan una secuencia de tai chi. "Realmente estás obligando a tu cerebro a pensar mucho mientras también realizas movimientos fluidos de mente y cuerpo", explicó Eckstrom. Los resultados mostraron que quienes practicaron esta versión mejorada obtuvieron ganancias cognitivas superiores a las del tai chi convencional, incluyendo mejoras en una habilidad fundamental de multitarea: caminar mientras la atención está puesta en otra tarea.
El volumen cerebral, medido con resonancia magnética
Otra línea de investigación, esta vinculada a estudios de neuroimagen, ha documentado mediante resonancias magnéticas que el volumen cerebral aumentó de forma notable y superior únicamente en el grupo que practicaba tai chi, en comparación con grupos de control que realizaban otro tipo de ejercicio o ninguno. Este incremento se reflejó también en mejores puntuaciones en pruebas de memoria y agilidad mental. Investigaciones adicionales, publicadas en el Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, han encontrado que el tai chi puede frenar los síntomas y las complicaciones de la enfermedad de Parkinson durante varios años, un hallazgo que amplía el interés clínico de la disciplina más allá del envejecimiento cognitivo típico.
Los especialistas consultados coinciden en un matiz importante: el beneficio cognitivo no depende únicamente del movimiento físico, sino de que este suponga un desafío real para el cerebro. Según el neurólogo Manuel Montero-Odasso, quien no participó en el estudio pero comentó sus resultados, la recomendación no es necesariamente adoptar el tai chi si no resulta atractivo, sino elegir actividades que se disfruten y que a la vez desafíen al cerebro: aprender un idioma nuevo o practicar ejercicios de entrenamiento cognitivo específicos puede ofrecer beneficios similares. Lo que distingue al tai chi, señalan los investigadores, es que combina ambos requisitos —desafío físico y desafío mental— dentro de una misma sesión.
Un beneficio que se suma a los ya conocidos
Estos hallazgos sobre cognición se añaden a la evidencia ya consolidada sobre los efectos del tai chi en la prevención de caídas, donde los adultos mayores que practican de una a tres veces por semana reducen en un 43% las probabilidades de sufrir caídas y hasta un 50% el riesgo de lesiones asociadas gracias al desarrollo del equilibrio. También se han documentado beneficios en el alivio de dolores crónicos de cuello, espalda, artritis y fibromialgia, y en la reducción de la ansiedad, presente en el 82% de las investigaciones que abordan esta dimensión emocional de la práctica. Los expertos en Tai Ji Quan cognitivamente mejorado señalan que planean ampliar la disponibilidad de esta formación específica en los próximos años, dado el interés creciente que ha despertado entre profesionales de la salud del envejecimiento.