Chenjiagou o Wudang: el debate, todavía vivo, sobre dónde nació realmente el tai chi
La versión que defiende la mayoría de historiadores académicos señala una aldea agrícola de Henan. La tradición popular y buena parte de las escuelas taoístas insisten en un monje legendario de las montañas de Wudang. Ninguna de las dos ha logrado imponer
La versión que defienden los historiadores
El relato con más respaldo documental sitúa el origen del tai chi en Chenjiagou (la "aldea de la familia Chen"), en el distrito de Wenxian, provincia de Henan, a mediados del siglo XVII, con Chen Wangting como figura fundadora. Chen Wangting, oficial militar retirado tras el cambio de dinastía de Ming a Qing, habría combinado técnicas de boxeo marcial familiar con principios de respiración y movimiento circular procedentes de textos de medicina y filosofía taoísta de la época. Esta es, de hecho, la versión que recoge la propia UNESCO en la ficha con la que inscribió el taijiquan en su Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial en 2020: un ejercicio físico tradicional surgido en Wenxian a mediados del siglo XVII.
La versión que defiende la tradición
Frente a ese relato documentado, circula desde hace siglos una versión distinta, mucho más ligada a la mitología taoísta: el tai chi habría sido creado por Zhang Sanfeng, un monje e inmortal semilegendario asociado a las montañas de Wudang, en la provincia de Hubei, tras observar —según la leyenda más repetida— el combate entre una grulla y una serpiente, o entre una grulla y una araña, y extraer de ese enfrentamiento los principios de suavidad venciendo a la dureza que definen al tai chi. No existe evidencia histórica que sitúe con precisión a Zhang Sanfeng en una fecha concreta —las fuentes lo ubican, según la versión, en algún punto entre las dinastías Song y Ming, con siglos de diferencia entre unas y otras—, lo que ha llevado a la mayoría de historiadores académicos a tratar esta narrativa como leyenda fundacional más que como hecho verificable.
Por qué el debate no se ha cerrado
La disputa no es solo académica: tiene implicaciones prácticas para las distintas escuelas. Las tradiciones vinculadas al linaje Chen y sus derivados (Yang, Wu, Hao, Sun) tienden a apoyar el origen de Chenjiagou, respaldado por genealogías familiares documentadas durante generaciones. Las escuelas que se identifican como "estilo interno taoísta" o "Wudang", en cambio, mantienen viva la figura de Zhang Sanfeng como fundador espiritual, presentando el tai chi como una de las artes internas —junto al xingyiquan y el baguazhang— nacidas de la tradición taoísta de cultivo interno, diferenciándose deliberadamente de las artes "externas" de origen Shaolin budista.
Dos orígenes, una misma práctica
Para la inmensa mayoría de practicantes actuales, este debate apenas afecta a la experiencia cotidiana de la práctica: tanto quienes se forman en linajes que remiten a Chenjiagou como quienes lo hacen en escuelas de tradición Wudang comparten los mismos principios técnicos básicos —los trece movimientos, el trabajo de respiración, la búsqueda de un movimiento continuo y sin tensión—. Lo que sí revela esta doble narrativa es algo más interesante que la pregunta de "quién tiene razón": muestra que el tai chi nunca ha sido solo un sistema de movimiento, sino también un relato cultural en disputa entre la genealogía documentada de una familia campesina y la leyenda de un monje inmortal en la montaña.